Incendios en Rio Negro y Chubut

Con el recorte del presupuesto, no es posible apagar incendios.

Marzo 12, 2021

Son siete los focos de incendios intencionales iniciados hace días en zonas de Río Negro y Chubut.

Los lugares afectados son El Hoyo, Epuyén, Lago Puelo, El Bolsón, Cholila, el Maitén, Las Golondrinas.

Se han reportado varios heridos, quince son las personas desaparecidas, un trabajador rural ha fallecido,  más de doscientos son lo evacuados y al menos doscientas  casas fueron destruidas por el fuego. Hay zonas sin electricidad,  agua, ni telefonía celular. El suministro del Gasoducto Cordillerano debió ser interrumpido de manera preventiva.

Las imágenes que recorren redes sociales, tomadas en la huida por los mismos pobladores, son desesperantes, mientras tanto, permanece el silencio en los medios nacionales.

En Argentina, durante el 2020 los incendios alcanzaron un millón de hectáreas. Sin embargo el gobierno nacional ha reducido a la mitad los gastos previstos para la lucha contra el fuego, respecto de las previsiones realizadas en 2019.

Si se compara el Presupuesto 2021 con el aprobado por el Congreso Nacional en 2019, y teniendo en cuenta la proyección inflacionaria hasta la actualidad, se ha reducido el porcentaje de fondos respecto del total de los gastos previstos y también lo destinado a capacitación del personal.  Según Chequeado.com el presupuesto del Servicio Nacional de Manejo del Fuego cayó un 41,2%  y el de Protección Civil un 18,7% respecto de 2019.

En cifras generales, el Presupuesto 2021 destina al área de Acciones del Servicio Nacional del Fuego $282.876.383 lo que equivale al 0, 0033%  del total,  mientras que en 2019  el monto destinado fue de $282.575.000, en aquel momento, un 0,0067% del presupuesto total.

Los brigadistas trabajan sin descanso, y para ello es necesario que cuenten con la capacitación y los medios necesarios para su labor y la protección de sus vidas, sin embargo, vienen denunciando la falta de presupuesto e insumos necesarios para combatir los incendios. En 2021 se observa una reducción a la mitad del número de agentes capacitados, que va de 2076 a 1000 personas.

A nivel internacional los costos estimados por incendios representan el 1% del PBI de las economías de los países, lo cual indica cuánto debe destinarse a la  prevención, mitigación y remediación de los mismos. Argentina está muy lejos de esto.

Teniendo en cuenta que en el país hay 33,1 millones de hectáreas de monte nativo y 1,5 millones de implantadas, es vital contar con un presupuesto adecuado para el manejo del fuego, en cuanto a prevención, combate y remediación, que incluya inclusive, recuperación de los ecosistemas natural y humano.

La falta de importancia que el Estado Nacional atribuye a la protección de los bosques naturales se encuentra en directa relación con el modelo de acumulación que sustenta, basado en  la  apropiación y uso intensivo de los bienes comunes, en beneficio del capital transnacional,  y el pago serial de una deuda externa ilegítima y fraudulenta, sin tener en cuenta la degradación y el deterioro de la naturaleza y la vida humana por acción de los procesos productivos, perjudicando a las poblaciones y ecosistemas vivos.

Existen fuertes sospechas por parte de los pobladores acerca del origen del fuego, se cree que la aparición de tantos focos al mismo tiempo, obedece sólo a una razón intencional. El motivo podría estar en la tala indiscriminada de los bosques nativos para posterior implantación del monocultivo de pinos, como de hecho ya se hace, o en los negocios inmobiliarios que se disputan la tierra con los pobladores, los cuales, por las dificultades de acceso, recurren a la toma de las mismas o, por otro lado, resultar de la disputa de algunos sectores por imponer la megaminería en la región, rechazada contundentemente por el pueblo.

Lo cierto es que se trata de delitos ambientales, y como tales debemos exigir se determinen los responsables, que haya justicia y remediación. En momentos en que es inexorable el cambio climático como resultado de la voracidad capitalista, se vuelve imprescindible la activa participación y movilización de las poblaciones exigiendo y decidiendo cómo vivir, discutiendo los modelos productivos impuestos y sus lógicas, defendiendo la vida en todas sus formas y a la naturaleza como sujeta de derecho.

Apaguen el fuego ya!

Toda nuestra solidaridad con las comunidades afectadas.

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