Funes de Rioja al frente de la UIA. Continuidad neoliberal y ajuste.

R. Gómez Mederos 06/2021

La reorganización del organigrama explotador de la patronal representante del sector industrial ha elegido su nuevo representante. Aunque Funes de Rioja es ya un histórico de la Unión Industrial Argentina, ahora es su mayor representante, es decir el presidente de la UIA.

El cambio de la presidencia de la UIA, recordemos que deja ese puesto Miguel Acevedo, marca un nuevo periodo de los empresarios industriales en Argentina e inaugura, según, sus primeras declaraciones en los medios, una política de los empresarios, que está marcada y por la cual hace centro en cuestionar algunas medidas del gobierno en torno de la prohibición vigente de despedir, de suspender y de indemnizar doblemente a los trabajadores.

La Unión Industrial Argentina (UIA) designó a Daniel Funes de Rioja como nuevo presidente
de la entidad y quedó conformada su junta directiva, según informaron fuentes de la entidad fabril.

Está claro que nunca los empresarios van a formular política alguna a favor de los trabajadores y que la discreción no es lo habitual de la patronal, pero formular más ajuste y sufrimiento, muestra por donde va la formulación de algo que no son simples declaraciones sino parte de un programa de la UIA que propone tener “más libertad y menores costos” para seguir despidiendo, que se precarice aun más  abarate los costos laborales y que a la vez las exigencias de mayor productividad sean el leitmotiv de su gestión. Es decir una mayor bangladehsización del modelo de trabajo argentino y la pauperización general de los trabajadores.

Funes de Rioja declaró que “desde septiembre tenemos un dato positivo en términos de empleo austero, modesto, pero que se genera empleo en vez de destruirse”, detalló al asegurar que “cuando se generan obstáculos de esta naturaleza a la posibilidad de contratar y despedir se dificulta la entrada de nuevos trabajadores”. Claro que sus declaraciones vienen además de un sector industrial  vinculado a la formación de los precios de los alimentos, algo que contribuye al aumento constante de la inflación y al encarecimiento del costo de vida de los sectores más vulnerables de la población, incluido por supuesto los trabajadores del sector industrial. El nuevo presidente de la UIA es además el titular de la COPAL (Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios), que nuclea a las grandes alimenticias y la agroindustria, vinculada, como ya dije, al aumento de los precios de los alimentos. Pero según él, junto al resto de los integrantes del Consejo Directivo “no significa que todos piensen igual sino que desde visiones distintas se puede construir un modelo compatible”, siempre y cuando ese modelo abarate el costo laboral de los empresarios y recete adendas a los convenios colectivos, algo que ya hicieron los empresarios vinculados a la industria hidrocarburifera en complicidad con el sindicato petrolero de Neuquén.

Algunas de las partes de su curriculum lo vinculan directamente como “uno de los grandes ideólogo de las reformas laborales, como dirigente de la UIA, y también como funcionario del gobierno de Menem. Desde la COPAL, además, cobijó una buena relación con Rodolfo Daer. Juntos fueron precursores de la flexibilización laboral, con el convenio de la alimentación 244/94 que lleva estampadas sus firmas”.

Álvaro Uribe, al condecorarlo dijo de él “usted ha hecho lo difícil, lo que necesitamos en Colombia, que es creer en nuestra empresa privada, en nuestros empleadores, en sus principios cristianos y democráticos”. Los mismos que participaron de un proceso por el cual han sido asesinados en Colombia desde los años 80 hasta ahora 3200 sindicalistas.

Por último, cuando en Argentina se discutía el aporte extraordinario por única vez a las grandes fortunas había dicho: “tener 200 millones de pesos es tener un poco más que el promedio. No estamos hablando de grandes fortunas”.

“Esto afecta a gente que tiene un poco más de patrimonio que el promedio y que además lo tiene en acciones de su pyme. Tener 200 millones de pesos es un poco más del promedio cuando uno lo tiene en activos físicos como tierras de producción agrícola o fábricas con alguna tecnología. No estamos hablando de grandes fortunas, sino de gente que tiene un patrimonio afectado a la producción

Está todo dicho.

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