De vacunas, ministros y patrones.

Por Daniel Campione.

El ministro Daniel Arroyo se refirió con desdén a la movilización que partió ayer de Puente Pueyrredón. Los empresarios piden mientras tanto mayor libertad para incrementar la pobreza y el desempleo.

La movilización del 11/06, que pasó por la sede de Desarrollo Social camino a la Casa Rosada, le mereció al ministro Arroyo un primer comentario: “Seguro es por vacunas, lo demás es agregado”. Al menos eso se transcribe en el reportaje que publica La Nación al día siguiente de la manifestación.

¿Cuáles serán los “agregados” a que se refiere Arroyo? ¿Más comida en los comedores? ¿Más planes “Potenciar Trabajo”? ¿La reposición del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE)? ¿El reclamo por ‘trabajo genuino’? Resulta desafortunada esa forma, casi peyorativa, de minimizar a las demandas de las clases populares. Están en la peor de las situaciones, en medio de los niveles terribles de pobreza, desempleo y precarización que todes conocemos.

Más adelante en la entrevista, pronuncia una frase acerca de que los movimientos sociales son parte de la “solución” y no del “problema”. Incluso manifiesta su respeto por las organizaciones que son contrarias al gobierno.

Queda sin embargo en pie la frase despectiva inicial hacia  agrupaciones que protagonizaban una nutrida marcha. Parte de cuyos concurrentes venían de ser reprimidos en el Puente Pueyrredón, con participación de fuerzas de “seguridad” de dependencia nacional.

Si de menosprecios e irreverencias se trata, les trabajadores asalariados sufren un trato equivalente. El flamante presidente de la Unión Industrial Argentina, Daniel Funes de Rioja, ha denostado el “triple cepo laboral”, que según él frena la inversión y el crecimiento. Lo que propone es habilitar los despidos, que se repongan las suspensiones, y la supresión de la doble indemnización. Una ofensiva en toda regla contra trabajadores que padecen el crecimiento de la desocupación.

Hay más en el ámbito laboral. Las patronales del negocio de la salud han propuesto suspender las paritarias con el sindicato de la sanidad. Se vive la crisis de la pandemia, el trabajo a marchas forzadas de los empleados de clínicas y sanatorios y el deterioro salarial persistente. El gran capital del sector trata entonces de no dar ningún aumento. Se pierde hasta la vergüenza cuando de la defensa de los beneficios empresariales se trata.

La clase dominante y los medios que le responden continúan al ataque contra los explotados. Se presentan como víctimas de lo que llaman “intervencionismo estatal” y de los “excesos” en los reclamos de trabajadores y pobres.

Los altos funcionarios por su parte siguen en el juego de la moderación y el “justo medio”. Una ronda en la que hasta las pretensiones de ejercer un suave reformismo aparecen como desmedidas.

Para los de abajo queda el camino de la lucha, la organización, el espíritu articulador que supere la dispersión reinante. Las expectativas de mejoras producidas desde el aparato estatal no pasan por su mejor momento y la confianza en la comprensión de los empresarios resulta una quimera desmentida a cada instante.

Fuente: https://tramas.ar/2021/06/12/de-vacunas-ministros-y-patrones/

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